lunes 14 de diciembre de 2009

Ya no...




Una tarde de un mes de este año, me sorprendió la lluvia tocando timbre por San Telmo. Como tenía una espera no desesperada hasta que alguien se apiadara de mi en esa dirección, me resigné a sentarme en el huequito minúsculo que queda techado antes que comience la vereda. Desde la perspectiva que me brindaba esa privilegiada ubicación, pude imaginarme en una ciudad vacía donde yo era la única y real protagonista. Y porsupuesto, digna de la teatralidad de la función, llegó la reflexión acerca del "presente".

Retumbaron las palabras de alguien que se animó a intimarme diciendo: "no tenés que esperar nada, vos siempre estás esperando". Si, me dije internamente, racionalizando la cuestión varios días después del sermón: tengo que "dejar de esperar". Porque la espera es terriblemente engañosa, te deja soñando un futuro erronamente pensado ideal, evadiendo la responsabilidad de hacerte cargo del "ahora" y postergando una vida, en fin, por "lo que vendrá".

Negando algún escrito pasado, una creencia tristemente heredada, la conformidad de letargo, la calma de una tormenta que nunca llega, anuncio de manera rotunda: ya nada espero.

viernes 6 de noviembre de 2009

Reconocerlo, no.


La noche.

Llega empapada porque afuera las gotas no dan tregua. A él lo enternece verla así, le ofrece una sonrisa, una copa de vino y se adelanta a ver su imagen, tirando los tacones por la alfombra en señal de fin del día.


La previa.

Desde el ascensor pudo ella empezar a descrifrar los aromas que la hicieron sentirse plena, (además que sus tripas chillaban por esas horas), el no desencantarse tan rápido con la cotidianidad le daba un dejo de bienestar, "yo me entiendo", se dijo.


Rodeado de gente,en su trabajo, la pensaba. Que haría a estas horas? que calles recorrería a las cinco de la tarde? ¿algún hombre la desearía igual? y... "no quiero enamorarme", se comentó en voz alta.


Faltaban tantas horas para llegar a la casa. Esta ciudad, la gente que no mira a los ojos, todos tan solos en espacios abarrotados hasta la médula. Perdiéndose en sus rabias, alguien que pasaba a su lado le trajo un olor a "él". Este desconocido sin culpa, hizo que lo recordara, ¿habrá sido el perfume?, ser rió para si misma, sabía que solo era excusa para "otra impresión de amor diaria".


El desenlace.

Ninguno de los dos emite palabra alguna. Juega él en el pelo de ella con sus dedos. Está la TV encendida, en el ritual de sus noches parecería que no soportan el silencio. No se miran a los ojos, uno al lado del otro sienten como revolotean un mar de pájaros en sus interiores. Las defensas están cada vez más bajas, se toman de las manos, cada uno sabe que está enamorado del otro pero desconocen la reciprocidad.

domingo 4 de octubre de 2009

La espera


Que no gane la desesperanza en la búsqueda. Si pasan los minutos y no sucede, que la calma nos llene el alma, por saber que somos diferentes y no nos conformamos con lo que estaba escrito.

Cuando se pierde el rumbo en la carrera por alcanzar lo deseado, que no nos tiente lo fácil, el conformismo vacío de lo que tendríamos que tener, de lo que deberíamos dejar de ser.

Que difícil cuando llega el desencanto para ponernos a prueba con las convicciones, con los ideales. Pero tenemos el pensamiento, los libros, la música, guías en la oscura peregrinación del destino.
Tierras extrañas por descubrir, cuerpos por explorar, creencias por discernir, amores por llorar y amigos para reír.

Logremos un pacto amistoso con nosotros cuando se desvanece la esperanza y llega el enojo con la vida.

Me elijo de nuevo, acá, con esta soledad que me nutre las ganas de más, de lo que está por llegar. Te espero, aún te espero.


domingo 21 de junio de 2009

Sin certeza


Tocan la puerta, cero ganas de saber quien es. Irremediablemente tengo que abrir, volvió la Incertidumbre a mi vida.

Retornan las erratas de los hechos, la seguridad se hecha a la fuga y de nuevo en el borde, jugando a adivinar que será el día de mañana.

Me quejo, me enojo, lloro de rabia. Pero ahí está la cuestión.

El campo de batalla en la guerra por vencer al supuesto pre-destino, de no reincidir en cuentos conocidos donde se sabe el final, las cartas en la mano para jugar una partida.

Los fantasmas se disipan al ritmo de las luces de la gran ciudad, los enfrento a oscuras porque crecí... en que momento pasaron tantas estaciones?

Miro en el tiempo los cuartos que habité, recuerdo detalles ínfimos, aquella piezita chica con la ventana que daba a mis sueños.

Como me encarno con los lugares, me cuesta dejarlos, olvidarlos. Pensando que estoy tranquila ,que ya está, desarmo las maletas pero reincidentemente vuelve la mudanza.




domingo 31 de mayo de 2009

Reconocerme en tus ojos


Que no existan las palabras. Que disfrutes de mis vicios. Que dejemos igual propina.

Que elijamos el mismo disco. Que te relate unas lineas de mi día.

Que bebamos de una sola copa y brindemos en cada sorbo.

Que el humo perturbe el ambiente.

Que no sepas para donde vas y eso no importe.

Que te conmuevas conmigo.

Que tengamos poco recuerdos juntos y miles dispares.

Que las sombras se mezclen.

Que cuando estés distraido pueda mirarte y sentir que te conozco.
Repetir la misma palabra de manera inteligible y con vos sentirme en casa.



viernes 22 de mayo de 2009

no te quiero


Disculpame, no pensé que pasaría... esto de no soportarte.

Pero no te quiero, no te quiero más.

Tu respiración me molesta, la manera que tenés de decir mi nombre, como revolvés la cuchara en el café con leche. Pero no es nada personal, quedate tranquilo.

No se como pasó. Me desperté un día y no tenia ganas de hablar nunca más con vos, de ser posible, porsupuesto.

Como estos sentimientos "no positivos" se manifiestan frecuentemente, tendría que pedirte que deposites la llave en el porta-objetos y te olvides de mi de manera definitiva.


En algún lugar alguien lee el siguiente sms: "te dejé una notita en la heladera, cuando podás, leela".



jueves 14 de mayo de 2009

Silencio


No callamos por no tener que decir. Un nudo se empieza a formar, los sonidos gradualmente y de manera sencilla dejan de emitirse. Y ahí es cuando empieza un nuevo espacio comunicativo que también dice mucho, pero no siempre tenemos interlocutores que lo interpreten.

Nos peleamos con el mundo unos días que coincidentemente pueden ser grises o lluviosos, para agregarle teatralidad a la cuestión. Si son soleados el vacio es mayor, ni siquiera tenemos coordinación con el tiempo.

Y así el silencio va construyendo laberintos con caminos bifurcados, donde encontrar la salida puede resultar un verdadero reto.

Pero tenemos a la escritura, esa voz que vence los adjetivos que empiezan con DES y te obliga a sentarte, a jugar con las teclas, a empezar a sentirte parte otra vez.

El abecedario empieza nuevamente su juego. A, B, C.